Del 5 al 8 de septiembre, la localidad sevillana volverá a reunir devoción, flamenco, tradición ecuestre y convivencia en una de sus celebraciones más emblemáticas
Utrera volverá a encontrarse con una de sus citas más esperadas del año. La Feria de Consolación 2026 se celebrará del 5 al 8 de septiembre, aunque el ambiente festivo comenzará ya el viernes 4 con la tradicional cena del Pescaíto y el encendido del alumbrado del recinto ferial. Durante cuatro jornadas, la localidad sevillana combinará fiesta, música y convivencia con una tradición religiosa que se remonta a comienzos del siglo XVI.
La Feria de Utrera tiene, además, una particularidad que explica buena parte de su personalidad. Aquí resulta difícil separar completamente el real de la ciudad, la celebración de la devoción o el flamenco de la vida cotidiana. El paseo de Consolación, el Santuario, las casetas y el paseo de caballos forman parte de una misma experiencia que cada septiembre vuelve a reunir a vecinos y visitantes.
La celebración está reconocida como Fiesta de Interés Turístico, una distinción obtenida en 1981. Un año después, el Santuario de Consolación fue declarado monumento histórico-artístico, mientras que en 2012 recibió el título de Santuario Diocesano.
Una devoción que se remonta al siglo XVI
Para entender la Feria hay que alejarse durante un momento de las casetas y regresar varios siglos atrás.
La tradición histórica local sitúa en 1507 la llegada a Utrera de la imagen de Nuestra Señora de Consolación. En 1520, Antonio de la Barreda impulsó la primera ermita dedicada a la Virgen y, pocas décadas después, el entorno comenzó a consolidarse como un importante lugar de devoción y peregrinación.
Uno de los episodios más conocidos se sitúa en 1560 y está relacionado con una lámpara de aceite a la que la tradición religiosa atribuyó propiedades extraordinarias. El propio dossier de prensa precisa que se trata de una tradición religiosa y no de un hecho histórico demostrado, pero aquel relato contribuyó durante siglos a extender la fama de la Virgen de Consolación.
La peregrinación llegó a alcanzar tal dimensión que terminó convirtiéndose en uno de los fenómenos religiosos más conocidos de la zona. Aunque aquella concentración multitudinaria fue suspendida en 1771, la romería y los cultos recuperaron posteriormente su protagonismo y continúan ocupando hoy un lugar central en las fiestas.
El momento más importante llegará, como cada año, el 8 de septiembre.
Durante la noche anterior numerosos peregrinos se desplazarán hacia el Santuario. A medianoche tendrá lugar el acto festivo dedicado a la Virgen y, ya a las 07:00 horas, comenzará la procesión acompañada por el Rosario de la Aurora. La función solemne está prevista para las 12:30 horas. La jornada terminará prácticamente al concluir el día, con fuegos artificiales programados para las 23:59.
Casetas abiertas y una feria pensada para compartir
Más allá de su componente religioso, una de las características que distinguen a la Feria de Consolación es la forma en la que se vive el recinto ferial.
Buena parte de sus casetas mantienen una vocación abierta, lo que facilita que personas que llegan desde fuera puedan integrarse en el ambiente sin que la fiesta quede restringida únicamente a socios o invitados.
La mesa, la conversación y el encuentro forman parte de una manera de entender la Feria en la que el día y la noche ofrecen experiencias diferentes. Durante las horas de luz ganan protagonismo el paseo, las reuniones familiares, la gastronomía y los caballos. Cuando cae la noche, el alumbrado, la música y las actuaciones transforman progresivamente el real.
Esta hospitalidad constituye uno de los elementos sobre los que se quiere poner especialmente el foco en 2026: la idea de una feria que no solo se contempla, sino en la que resulta sencillo participar.
El caballo recuerda el origen ganadero de la Feria
El paseo de caballos y enganches representa otra de las imágenes inseparables de estos días.
Sin embargo, su presencia no responde únicamente a una tradición estética. Las ferias de septiembre de Utrera estuvieron durante siglos relacionadas con la actividad comercial y ganadera. Aunque aquella función económica fue transformándose, su memoria permanece todavía visible sobre el albero.
Caballistas y carruajes mantienen así un vínculo directo con los orígenes de la celebración. La indumentaria, los enganches y el movimiento de los animales por el recinto forman parte de una tradición que conecta la Feria actual con aquellas antiguas jornadas de intercambio y comercio.

Flamenco con acento propio
Hablar de Utrera supone también hablar de flamenco.
La ciudad forma parte de una de las grandes genealogías del cante andaluz y está vinculada a nombres como Fernanda y Bernarda de Utrera, el Perrate, Bambino o Enrique Montoya.
Ese legado continúa presente en academias, reuniones familiares y escenarios y, durante la Feria, vuelve a integrarse con naturalidad en el ambiente de la ciudad. El dossier insiste precisamente en que el flamenco utrerano no funciona como una representación creada para el visitante, sino como una expresión cultural que permanece viva en el municipio.
La programación de 2026 contará con varios nombres conocidos.
Joana Jiménez actuará durante la madrugada del viernes 4 al sábado 5; Paco Candela, en la madrugada del sábado al domingo; y La Húngara, durante la siguiente noche. El lunes 7 será el turno del espectáculo Por Pepa de Utrera. Arte y compás con los Loreto y Montoya, mientras que Las Carlotas actuarán el martes 8 a las 15:00 horas.
Dos franjas para una Feria más inclusiva
La programación incorpora también medidas destinadas a que personas con especial sensibilidad a determinados estímulos puedan disfrutar del recinto en mejores condiciones.
El sábado 5 y el lunes 7, entre las 20:00 y las 22:00 horas, se establecerán dos franjas de feria inclusiva en las que se reducirán los estímulos sonoros.
Se trata de una medida que busca ampliar la accesibilidad de la celebración sin modificar su identidad y que se incorpora a un programa en el que conviven actividades religiosas, culturales, musicales y de ocio.
Del Pescaíto a los fuegos artificiales
El primer gran momento llegará el viernes 4 de septiembre.
A las 21:30 horas se celebrará la tradicional cena del Pescaíto en la Caseta Municipal y, media hora después, a las 22:00, tendrá lugar la inauguración y el encendido del alumbrado en la portada del recinto ferial.
Desde ahí comenzarán cuatro días en los que el ritmo irá cambiando constantemente: paseo de caballos por la tarde, casetas, gastronomía, actuaciones durante la noche y, conforme se acerque el día 8, una presencia cada vez mayor de los actos vinculados a la Virgen de Consolación.
El martes concentrará buena parte de la dimensión religiosa de las fiestas y servirá también como cierre de la edición. Tras la peregrinación, el Rosario de la Aurora, la función solemne y la programación del real, los fuegos artificiales previstos para las 23:59 pondrán el punto final a la Feria de 2026.
Más que una sucesión de actuaciones y actividades, la Feria de Consolación continúa siendo una celebración profundamente vinculada a la propia historia de Utrera.
El Santuario recuerda sus raíces religiosas; los caballos mantienen viva la memoria de las antiguas ferias ganaderas; el flamenco conecta generaciones y las casetas trasladan a vecinos y visitantes una manera muy particular de entender la convivencia.
Cinco siglos después del nacimiento de la devoción a la Virgen de Consolación, Utrera vuelve a convertir durante unos días esa historia compartida en una fiesta que ocupa calles, paseo, Santuario y real.
Más información: La Feria de Consolación de Utrera: cinco siglos de fe, flamenco y hospitalidad

