
GRANADA, 14 – Un equipo de investigación de la Universidad de Granada (UGR) ha desarrollado un innovador sensor capaz de evaluar la frescura de alimentos envasados, como el pescado y la carne, a través de un cambio de color. Este avance representa un paso significativo en el ámbito de la seguridad alimentaria.
El sensor, elaborado con compuestos naturales como la cúrcuma y la col lombarda, se caracteriza por ser biocompatible y no tóxico, lo que permite su contacto directo con los alimentos, según informaron los investigadores en una nota de prensa. Esta tecnología se basa en la detección de amoniaco, un compuesto que se libera durante la descomposición del pescado. A medida que la concentración de amoniaco aumenta en el envase, el sensor cambia de color, indicando así el nivel de frescura del producto.
Facilidad de uso y accesibilidad
La detección de la frescura se realiza mediante una cámara fotográfica o un teléfono inteligente, lo que facilita su uso por parte de los consumidores. Este avance forma parte de una línea de investigación iniciada en 2015, cuyo objetivo es mejorar la seguridad alimentaria a través del empaquetado inteligente. Los investigadores de la UGR han destacado que este sistema no solo es seguro para el consumidor, sino que también es muy accesible, ya que utiliza tecnologías comunes como cámaras fotográficas o smartphones para su funcionamiento.
El equipo de ECSens, compuesto por investigadores de los departamentos de Química Analítica y de Electrónica y Tecnología de Computadores, se encuentra actualmente trabajando en la integración de este sensor en bandejas de pescado y en la posibilidad de realizar la detección mediante aplicaciones móviles. Este desarrollo se suma a otros logros del grupo, como la creación de un sensor de dióxido de carbono para determinar la frescura de la carne de cerdo, publicado en 2020.
Impacto en la reducción del desperdicio alimentario
En el caso del sensor de carne de cerdo, los investigadores lograron monitorizar la frescura del producto en tiempo real utilizando un teléfono inteligente, permitiendo a los consumidores verificar el estado del producto antes de adquirirlo o consumirlo. Este trabajo de investigación, liderado por la profesora de la UGR Isabel M. Pérez de Vargas Sansalvador, ha contado con financiación europea, incluyendo una beca Talentia postdoc y otra individual Marie Curie Horizon 2020.
Además, este proyecto forma parte de la tesis doctoral de María Angustias Torres Molina, del Departamento de Química Analítica de la UGR. Según la responsable del estudio, estas innovaciones no solo mejoran la seguridad alimentaria, sino que también contribuyen a reducir el desperdicio de alimentos, al permitir a los consumidores tomar decisiones informadas sobre la frescura de lo que compran y consumen. El empaquetado inteligente representa un avance hacia una alimentación más segura y sostenible.
