Finaliza la temporada de cría de 2026 en el centro de La Olivilla con el nacimiento de once linces

Finaliza la temporada de cría en La Olivilla con un notable éxito reproductor

La temporada de cría de 2026 en el Centro de Cría de Lince Ibérico La Olivilla, situado en Santa Elena, Jaén, ha cerrado con cifras positivas. Se han registrado el nacimiento de once cachorros de lince ibérico, de los cuales actualmente sobreviven ocho. Durante el primer mes de vida, la situación era aún más favorable, con diez cachorros en buen estado. Sin embargo, la competencia entre los cachorros y una inadecuada gestión maternal provocaron la muerte de dos de ellos al inicio de la séptima semana de vida. El último parto de esta campaña se produjo el 30 de marzo, completando así un ciclo reproductor en el que se formaron ocho parejas, de las cuales siete lograron copular.

De las parejas formadas, cinco hembras lograron llevar a término sus gestaciones y están cuidando de sus crías. Tena, una hembra primeriza nacida en 2022, tuvo dos cachorros en la noche del 25 de marzo, aunque uno de ellos no sobrevivió al parto. La hembra Guara, por su parte, mostró resultados positivos en las pruebas de gestación, pero no llegó a parir y no se encontraron restos que confirmaran un posible aborto. En el caso de la hembra Mina, el resultado de las pruebas de gestación fue negativo, aunque se observó copulando esa misma noche. A pesar de que las cópulas no parecieron plenamente satisfactorias, el equipo técnico se mantendrá en vigilancia y podrá realizar nuevas pruebas para confirmar el estado reproductivo de la hembra.

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La historia del centro y su contribución a la conservación

El Centro de Cría de Lince Ibérico La Olivilla fue inaugurado en 2007, cuando llegaron los primeros ejemplares de lince ibérico, Camarina y Cuco, procedentes del centro de cría de El Acebuche. Desde su creación, el centro ha sido un modelo de conservación, contando con 23 instalaciones que abarcan unos 1.250 metros cuadrados de vegetación autóctona. Además, dispone de cinco edificios destinados a labores clínicas y de crianza, así como para el alojamiento del personal.

Uno de los hitos más significativos de este centro se dio el 22 de marzo de 2009, cuando nació la primera camada de lince ibérico en sus instalaciones. La hembra Dama, que contaba con dos años y había sido criada en cautividad, dio a luz a dos cachorros, Fan y Foco. Este acontecimiento no solo marcó un logro en el programa de cría, sino que también representó la primera vez que se logró la reproducción exitosa de un ejemplar de dos años.

El lince ibérico, un símbolo de conservación en peligro

El lince ibérico es una especie endémica cuya existencia depende de un programa de conservación que ha contado con la colaboración de los gobiernos de España y Portugal, así como de diversas comunidades autónomas. Este esfuerzo ha sido respaldado por proyectos LIFE cofinanciados por la Unión Europea. A día de hoy, se han censado 2.401 ejemplares en la península, de los cuales 836 se localizan en Andalucía. Esta cifra refleja el éxito de más de dos décadas de trabajo en pro de la recuperación de la especie, que ha visto su estatus de conservación mejorar de ‘En peligro’ a ‘Vulnerable’, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

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A pesar de los avances, uno de los principales retos que enfrenta la especie es la reducción de la mortalidad no natural, especialmente los atropellos en carreteras. Andalucía ha sido pionera en la implementación de medidas de seguridad vial específicas para proteger a los linces, tales como sistemas anticolisión y señalización avanzada. Todo ello forma parte de un esfuerzo conjunto que involucra a técnicos de la Agencia AMAYA, veterinarios y Agentes Medioambientales, quienes participan en todas las fases del proceso de conservación, desde la cría en cautividad hasta la liberación de los ejemplares en su hábitat natural.