Investigación de la UMA revela características de los humedales del sur de España hace un millón y medio de años

Descubrimiento Paleontológico en el Geoparque de Granada

Restos fósiles de aves en Venta Micena revelan la diversidad de humedales en el Pleistoceno

Un grupo de investigadores de la Universidad de Málaga ha presentado un estudio que expone los restos fósiles de tres especies de aves, incluyendo un pato, una grulla y un cuervo, encontrados en el yacimiento paleontológico de Venta Micena, ubicado en el Geoparque de Granada. Este hallazgo proporciona una visión inédita sobre la rica biodiversidad que caracterizaba los humedales de la cuenca de Baza hace aproximadamente un millón y medio de años.

La investigación, que ha sido publicada recientemente en la revista ‘Swiss Journal of Palaeontology’, forma parte de las décadas de trabajo que la UMA ha llevado a cabo en este enclave granadino. El estudio implica un análisis exhaustivo de decenas de miles de fósiles que han sido exhumados en Venta Micena, muchos de los cuales se encuentran actualmente en el Museo Arqueológico de Granada.

Especies identificadas y su importancia ecológica

Entre las especies identificadas, destaca el tarro blanco, conocido científicamente como Tadorna tadorna. Este pato, que actualmente inverna ocasionalmente en zonas cercanas a Baza y Benamaurel, sugiere que hace un millón y medio de años podría haber tenido la capacidad de reproducirse en la cuenca de Baza. Según el catedrático de Paleontología Paul Palmqvist, los restos encontrados indican que esta especie se alimentaba de pequeños invertebrados que habitaban en charcas de aguas salinas, lo que permite inferir las condiciones ambientales del humedal en aquel entonces.

Otra de las especies halladas es una grulla, identificada preliminarmente como Grus cf. primigenia, que podría representar el registro más antiguo de estas aves en Europa. La investigación indica que esta grulla era de mayor tamaño que la grulla común actual, lo que sugiere un ecosistema diverso y adaptado a las características de su entorno. Además, la identificación de Corvus corax antecorax, un cuervo que representa uno de los registros más antiguos de su tipo en la península Ibérica, añade un nuevo nivel de entendimiento sobre la dinámica trófica de estos ecosistemas.

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Un paisaje de humedales en el Pleistoceno

El estudio también ofrece una visión del paisaje que una vez existió en la cuenca de Baza, que se extendía sobre más de 1.000 kilómetros cuadrados. A diferencia de los actuales paisajes áridos de la depresión de Guadix-Baza, el Pleistoceno era un entorno con abundantes precipitaciones y un gran humedal nutrido por un sistema fluvial que traía agua desde Sierra Nevada, así como por manantiales hidrotermales que aportaban aguas cálidas y sales al lago.

En este extenso humedal, se desarrollaba una fauna rica y variada que incluía grandes mamíferos, como elefantes y hipopótamos de tamaño considerable, así como depredadores como félidos con dientes de sable. Este ecosistema, que recuerda a los modernos ambientes subtropicales africanos, también fue testigo de la llegada de los primeros humanos en Europa occidental, cuyos restos han sido documentados en yacimientos cercanos.

La investigación subraya la importancia del Geoparque de Granada como un recurso patrimonial invaluable, que no sólo revela la historia de grandes mamíferos, sino que ahora también comienza a desvelar los secretos de las aves que habitaron en aquellos vastos humedales. A pesar de las dificultades en la conservación de restos aviares, este estudio marca un hito en la paleontología, abriendo nuevas puertas hacia la comprensión de la vida en el Pleistoceno en la península Ibérica.