
GRANADA, 11. Un estudio realizado por la Universidad de Granada en la estación de esquí de Sierra Nevada ha determinado que la altitud no es un factor de riesgo para la salud de los trabajadores. Los investigadores no han encontrado diferencias significativas en el estado de salud de los empleados de la estación en función de la altitud a la que desempeñan sus labores.
Estas conclusiones forman parte de la primera fase del Proyecto Altius, que se desarrolla en colaboración entre la Universidad de Granada y Cetursa Sierra Nevada. Este proyecto se inició a solicitud del comité de empresa para investigar las repercusiones en la salud de los trabajadores que realizan actividades laborales en altura, dado que muchos de ellos operan a más de 2.000 o 2.500 metros sobre el nivel del mar.
Resultados del Estudio
El estudio ha analizado el estado de salud general de la plantilla de trabajadores de Cetursa, y los resultados indican que no existen diferencias significativas en la salud de los empleados según la altitud o la intensidad de su trabajo habitual. El investigador principal, el doctor Pedro Romero Palacios, del Departamento de Medicina de la Universidad de Granada, aclara que estas son «conclusiones parciales en un informe de progreso».
Para completar el estudio, se incorporará un grupo de control formado por trabajadores con características similares a las de los empleados de Sierra Nevada, pero que no trabajen en altura. Estos trabajadores provendrán de Covirán y participarán en la segunda fase del estudio que ahora comienza.
Impacto de la Altitud en la Salud
Los investigadores han encontrado que no hay diferencias significativas en la capacidad de realizar actividades que requieren un gran esfuerzo, independientemente de la altitud o la intensidad del trabajo. Además, la proporción de empleados con enfermedades cardiovasculares diagnosticadas es similar en todas las condiciones laborales, lo que sugiere que la altitud no influye en este aspecto.
El doctor Palacios señala que, a partir de los datos recopilados, se han identificado patrones que podrían indicar a ciertos individuos un mayor riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con el trabajo en altura, dependiendo de sus circunstancias físicas. Asimismo, el desplazamiento diario entre la estación de esquí y el valle implica un esfuerzo de adaptación fisiológica, y no todos los trabajadores responden de la misma manera a este desafío.
Hacia una Medicina de Precisión
Uno de los objetivos de este innovador estudio es desarrollar una herramienta, un dosímetro, que permita detectar de manera precoz las posibles repercusiones negativas en la salud de los trabajadores que operan en altura, en función de los cambios adaptativos que se producen en estas condiciones. «La meta es poder advertir a un trabajador que está realizando una intensa actividad en las pistas de Sierra Nevada sobre su estado de salud, indicando que podría estar enfrentando repercusiones negativas, sin considerar la altitud como el único factor», explica Palacios.
Este enfoque se alinea con la idea de «medicina de precisión» o «personalización de la medicina». El investigador destaca que este estudio es pionero a nivel mundial y ha recopilado una cantidad significativa de datos que serán procesados en las próximas fases, antes de emitir conclusiones definitivas.
