
Un hallazgo histórico en la Necrópolis Tebana
La investigadora Ramón y Cajal de la Universidad de Jaén (UJA), Gersande Eschenbrenner Diemer, ha sido parte fundamental de la misión arqueológica egipcio-británica que ha logrado descubrir la tumba de Tutmosis II, un acontecimiento que representa “un hito para la egiptología”. Este descubrimiento, el primero de una tumba real en la Necrópolis Tebana desde el hallazgo de la tumba de Tutankamón en 1922, se ha llevado a cabo en el Valle C, situado en la cadena montañosa tebana, al oeste de Lúxor (Egipto). La doctora Eschenbrenner Diemer, quien dirige el proyecto Medjehu Project, ha sido parte de la Western Wadis Mission desde 2019.
El equipo de la investigadora es responsable del análisis de los objetos de madera hallados en la necrópolis, un aspecto crucial para entender la historia y el contexto de la tumba de Tutmosis II. Según la información proporcionada por la UJA, el descubrimiento de estos objetos, que incluye un bastón ceremonial con el nombre del rey, ha sido de gran relevancia. La investigadora y su equipo han tenido “la oportunidad única de estudiar y analizar estos objetos, que ofrecen información valiosa sobre la artesanía, el comercio y la cultura material del antiguo Egipto”. La misión, que es una colaboración entre el Consejo Supremo de Antigüedades y la New Kingdom Research Foundation, identificó la entrada y el corredor principal de la tumba en 2022.
Confirmación de la identidad de la tumba
Tras un análisis exhaustivo, se confirmó que la tumba pertenecía al rey Tutmosis II, siendo esta la última tumba real desaparecida de la dinastía XVIII de Egipto. Mohamed Ismail Khaled, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, subrayó la importancia de este descubrimiento. Inicialmente, se pensó que la tumba podría corresponder a una esposa de un rey tutmósida, pero las evidencias encontradas, que incluyen fragmentos de vasos de alabastro con el nombre de Tutmosis II y referencias a su esposa Hatshepsut, confirmaron su verdadera identidad.
La tumba se encontraba en un estado de conservación precario debido a inundaciones. Estudios preliminares sugieren que el ajuar funerario principal fue trasladado en la antigüedad para protegerlo de posibles daños. La investigación continuará con el objetivo de desentrañar los misterios del sitio y localizar el resto del ajuar funerario de Tutmosis II. Este descubrimiento abre nuevas líneas de investigación y promete revelar más detalles sobre la artesanía y las redes comerciales del antiguo Egipto.