domingo, octubre 4

Jaén implementa un plan estratégico para combatir la soledad en los mayores

La sociedad contemporánea enfrenta numerosos desafíos para adaptarse a los cambios sociales que se están produciendo. Uno de los problemas más preocupantes es la soledad no deseada, una situación que afecta a un número creciente de personas en el mundo desarrollado. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en la provincia de Jaén hay actualmente 70.607 hogares habitados por una sola persona. Las proyecciones del INE para el año 2039 indican que esta cifra seguirá aumentando, convirtiéndose en el modelo de convivencia más común en la región. A nivel nacional, la media de inquilinos por hogar es de 2,5, y se prevé que para 2039 esta cifra descienda a 2,32. Estas estadísticas reflejan una realidad que muchas personas ya están enfrentando en 2025. El Barómetro de la Soledad no Deseada en España, presentado en 2024 por la Fundación ONCE y la Fundación AXA, reveló que una de cada cinco personas en el país experimenta esta situación, y el 67,7% de los encuestados que sufren soledad llevan más de dos años en esa condición.

Las implicaciones de la soledad no deseada van más allá del ámbito emocional y social. El Observatorio Estatal estima que este fenómeno genera un coste total de 14.141 millones de euros anuales, lo que equivale al 1,17% del PIB de España en 2021. Desglosando estos datos, se observa que los gastos sanitarios relacionados con la atención a los servicios de salud superan los 5.600 millones de euros anuales, mientras que el consumo de medicamentos asciende a 459,9 millones. Además, los costes asociados a la pérdida de productividad, derivados de los trastornos psicológicos que puede provocar la soledad no deseada, alcanzan aproximadamente 8.000 millones de euros anuales.

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Un Problema Multidimensional

La soledad no deseada es un fenómeno multifactorial que afecta a los individuos desde diferentes perspectivas, repercutiendo en la sociedad en su conjunto. Por esta razón, varios gobiernos han comenzado a abordar esta problemática. El Reino Unido fue pionero en este ámbito, creando en 2018 la primera Secretaría de Estado de la Soledad durante el mandato de Theresa May. Posteriormente, en 2021, Japón elevó la soledad no deseada a un asunto de Estado, estableciendo el Ministerio de la Soledad. En España, el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, anunció la creación de una Estrategia Nacional contra la Soledad, aunque hasta el momento no se han implementado medidas concretas.

Uno de los factores clave en el aumento de la soledad es la pérdida progresiva de las relaciones intergeneracionales. Más del 40% de las personas que sufren soledad son mayores de 65 años, y el enfriamiento de las relaciones sociales, junto con la disminución de espacios de socialización como el trabajo, intensifica esta sensación de aislamiento. En respuesta a esta situación, el Ayuntamiento de Jaén, en colaboración con la Universidad de Jaén (UJA), ha desarrollado un plan estratégico titulado “Jaén ciudad amigable con los mayores”. Este proyecto busca abordar la problemática desde múltiples ángulos, considerando aspectos como la vivienda, la comunidad y la participación ciudadana, que influyen en la posibilidad de experimentar soledad no deseada. De esta manera, la ciudad se alinea con la iniciativa de la Organización Mundial de la Salud para crear herramientas que mejoren la calidad de vida de sus habitantes.

La Voz de los Expertos

Yolanda María De la Fuente, Catedrática de Trabajo Social y Servicios Sociales en la Universidad de Jaén, subraya la urgencia de abordar el problema de la soledad no deseada desde diversos frentes. Según De la Fuente, las administraciones deben actuar con mayor determinación, ya que, en su opinión, “no están considerando la soledad no deseada ni el individualismo en la vida cotidiana”. La experta aboga por la promoción de valores comunitarios, como la empatía y la cercanía, enfatizando que “la soledad no es solo un problema del que está solo, sino de toda la comunidad”. Destaca la importancia de fomentar la intergeneracionalidad y el acercamiento entre diferentes grupos de edad.

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De la Fuente también señala que es fundamental abordar la soledad desde múltiples perspectivas, creando situaciones que hagan que las personas se sientan parte de algo. “Para combatir la soledad no deseada y el aislamiento, es crucial mejorar la movilidad y el acceso al transporte, así como adaptar las viviendas a las necesidades de todos”, afirma. La catedrática subraya que los ancianos no son sujetos pasivos en esta dinámica; por el contrario, han contribuido y continúan contribuyendo al sistema, apoyando a sus familias y comunidades. “Son fundamentales para la cohesión social”, concluye.