
JEREZ DE LA FRONTERA (CÁDIZ), 15
La alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, ha presidido este sábado en los Claustros de Santo Domingo un Pleno Extraordinario y Solemne, donde el fotoperiodista Emilio Morenatti Fernández, originario de Zaragoza y nacido en 1969, ha sido reconocido con el título de Hijo Adoptivo de Jerez. Esta distinción se otorga, según el Ayuntamiento, «por su brillante carrera profesional y su indudable arraigo con la ciudad».
Un acto emotivo de reconocimiento
Durante la ceremonia, la regidora entregó el Título de Hijo Adoptivo a Morenatti en un «emotivo acto» que contó con la presencia de la Corporación Municipal, representantes de la Junta, así como de la Asociación de la Prensa de Jerez, que fue la entidad proponente del nombramiento. También asistieron miembros de las asociaciones de la Prensa de Cádiz y de Fotoperiodistas de la provincia, el Colegio de Periodistas de Andalucía, directores de medios de comunicación, periodistas, fotógrafos y representantes de diversas entidades culturales y sociales de la ciudad.
El delegado de Presidencia, Centro Histórico y Fondos Europeos, Agustín Muñoz, fue el encargado de leer el expediente administrativo que culminó en esta concesión, aprobada por unanimidad en el Pleno del Ayuntamiento el pasado 31 de enero. Entre los méritos destacados, Muñoz subrayó que Morenatti fue el primer español en recibir un Premio Pulitzer en 2021 por su reportaje fotográfico sobre la pandemia, en el que capturó la situación de los ancianos en Barcelona. Este reconocimiento coincide con el quinto aniversario del estado de alarma instaurado por la pandemia. Dos años más tarde, el fotoperiodista obtuvo su segundo Pulitzer por su cobertura de la guerra.
Trayectoria profesional de Emilio Morenatti
Emilio Morenatti es fotógrafo de la agencia de noticias estadounidense Associated Press (AP) para España y Portugal. Según la biografía proporcionada por el Ayuntamiento, Morenatti estudió Imagen y Sonido en Jerez y comenzó su carrera profesional en El Periódico del Guadalete, antes de unirse a la Agencia EFE, Diario 16 y Diario AS. En AP, ha cubierto desastres naturales, temas de actualidad y conflictos internacionales.
Su trayectoria está marcada por numerosos galardones, entre los que se incluyen una mención de honor en los World Press Photo 2007, el Premio Ciudad de Jerez 2009, el Premio Fotoperiodista del Año 2010 de la Asociación Nacional de Fotógrafos de Prensa, el Premio Agustín Merello de la Asociación de la Prensa de Cádiz en 2012, y el Premio Ortega y Gasset de Periodismo Gráfico en 2013. Su más reciente reconocimiento fue el Premio a las Artes de la Real Academia de San Dionisio en 2024.
Un compromiso con la verdad y la justicia
La alcaldesa de Jerez agradeció la presencia de la familia de Emilio Morenatti en el Pleno, así como de miembros de la directiva de la Asociación de la Prensa de Jerez. Destacó el «importante número de adhesiones» recibidas para hacer posible esta concesión, lo que demuestra que «la ciudad le quiere y acoge con satisfacción esta propuesta».
García-Pelayo expresó: «Has crecido y has aprendido en Jerez y seguro que también te has impregnado de ese espíritu solidario, de ese espíritu crítico y que siempre reclama justicia, unos valores que has llevado por el mundo».
El fotoperiodista, visiblemente emocionado al recibir el Título de Hijo Adoptivo, comenzó su discurso recordando su infancia en las calles y barrios de Jerez, su paso por el Instituto de La Granja, y compartió anécdotas de su trabajo en El Periódico del Guadalete. También mencionó la influencia de su hermano Miguel Ángel en su vocación de fotógrafo y recordó con cariño a su padre, quien fue Policía Nacional.
Morenatti reflexionó sobre su carrera, afirmando: «No me correspondería a mí valorar el impacto de mi trabajo, pero sí puedo decir que mi ejercicio profesional lo he entendido como un compromiso personal de denuncia, siempre dirigido hacia los más vulnerables y las víctimas. Creo firmemente que las fotografías de guerra, de crisis humanitarias, violaciones de los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad pueden contribuir a cambiar la historia y a influir en la política para impedir que se reproduzcan».
Para él, «el mejor fotoperiodismo tiene el poder de transmitir visceralmente lo que sucede sobre el terreno, de evocar emociones. El fotoperiodismo transmite la verdad, por incómoda que resulte para algunos. Ese ha sido mi credo en los últimos 20 años y, sin duda, he tenido que pagar un alto precio que me ha dejado profundas cicatrices físicas y psicológicas. Pero lo doy por bien pagado si he conseguido remover conciencias».
