La Exposición ‘Promesas de Pan. Molinos en el Andévalo’ Revela el Patrimonio de una Comarca
La Sala de la Provincia de Huelva ha inaugurado este jueves la exposición fotográfica ‘Promesas de Pan. Molinos en el Andévalo’, una obra del fotógrafo Jorge Garrido que busca destacar la importancia del patrimonio de los molinos en esta comarca. La diputada de Cultura, Gracia Baquero, junto al autor, abrió la muestra, que invita a los visitantes a un recorrido visual por la historia y el legado de estos ingenios que, a lo largo del tiempo, han sido esenciales para el desarrollo agrícola del territorio.
La Diputación de Huelva ha descrito el Andévalo como un lugar donde, desde hace siglos, el viento y el agua han mantenido una relación simbiótica con los molinos. Estos han sido testigos silenciosos de la vida rural, transformando el esfuerzo humano en alimento y sustento. Los molinos hidráulicos, que surgieron en la época medieval, dieron paso a los molinos de viento, que dominan el paisaje andevaleño, simbolizando tanto el esfuerzo de los campesinos como la adaptación a los cambios climáticos a lo largo de los siglos.
Un Patrimonio en Riesgo de Olvido
Jorge Garrido ha expresado que su intención con esta exposición no es realizar un estudio arqueológico exhaustivo, sino más bien ofrecer una recopilación visual de este patrimonio que, lamentablemente, tiende a caer en el olvido entre las nuevas generaciones. A través de su lente, Garrido busca ilustrar la rica historia de los molinos, que además de ser un legado cultural, representan el esfuerzo y la dedicación de un pueblo que ha enfrentado desafíos como la despoblación y el abandono.
La exposición incluye no solo una amplia colección de fotografías, sino también un mapa que localiza todos los molinos del Andévalo representados en la muestra. Este enfoque no solo rinde homenaje a la historia de estos ingenios, sino que también busca inspirar un renovado interés en la tradición agrícola de la comarca, sugiriendo que estos molinos, que una vez fueron promesas de pan, pueden convertirse en un símbolo de futuro para la comunidad.
Una Retrospectiva de la Historia Andevaleña
El recorrido por los molinos del Andévalo es también un viaje hacia el pasado. A mediados del siglo XVIII, la península ibérica sufrió una de las sequías más severas de su historia, lo que impulsó una revolución industrial en la construcción de molinos eólicos. Este cambio significativo en la tecnología de molienda fue documentado por geógrafos de la época, quienes advertían del abandono de los antiguos molinos hidráulicos en favor de los nuevos ingenios que aprovechaban la fuerza del viento.
Durante los siglos XVIII y XIX, los molinos de viento se convirtieron en el elemento predominante del paisaje andevaleño, hasta que, en el siglo XX, la electricidad reemplazó al viento como fuerza motriz en estos ingenios. En sus inicios, los molinos hidráulicos eran la norma y estaban ubicados estratégicamente a lo largo de los ríos, donde la fuerza del agua podía ser aprovechada para moler grano, un recurso vital para la población local.
Hoy en día, la distribución de los molinos eólicos revela una concentración notable en el Andévalo Occidental, lo que facilitaba el transporte de grano y harina. Sin embargo, los molinos hidráulicos, que ofrecían un servicio esencial, han sido en gran medida ignorados y permanecen en un estado de abandono. Esta situación plantea un desafío significativo para la preservación y reconocimiento de un patrimonio que es parte integral de la identidad andevaleña.
La exposición ‘Promesas de Pan. Molinos en el Andévalo’ permanecerá abierta al público desde el 12 de febrero hasta el 28 de marzo, ofreciendo una oportunidad única para redescubrir y valorar un legado cultural que ha sido fundamental en la historia de esta comarca.