Con la llegada de la primavera, un viejo conocido vuelve a hacer acto de presencia en Sevilla. Los mosquitos, casi imperceptibles durante los meses de invierno, comienzan a multiplicarse de nuevo en distintos puntos de la provincia, reactivando la atención de las autoridades sanitarias. Aunque por el momento no se ha detectado circulación del virus del Nilo Occidental, la vigilancia se ha intensificado ante el repunte estacional de estos insectos, algunos de ellos potenciales transmisores de esta enfermedad.
Los datos proceden del sistema de seguimiento que la Junta de Andalucía mantiene activo durante todo el año. A través de una red de 44 trampas distribuidas por la comunidad durante el invierno, los técnicos han constatado un aumento progresivo de ejemplares coincidiendo con el cambio de estación. En el caso de Sevilla, el incremento se hizo especialmente visible a mediados de marzo, cuando se alcanzó un pico de 50 capturas de especies transmisoras. Una cifra moderada, pero significativa, que marca el inicio del ciclo anual de actividad del mosquito.
Este fenómeno no es exclusivo de la capital andaluza. En Huelva, el repunte ha sido aún más acusado, con 346 ejemplares capturados en el mismo periodo, mientras que en Málaga se han detectado pequeños picos incluso durante el invierno, aunque con densidades bajas. En el resto de provincias andaluzas, la presencia de mosquitos ha sido irregular o prácticamente inexistente en los meses más fríos.
Vigilancia constante ante un riesgo conocido
La experiencia de años anteriores ha llevado a las autoridades a no bajar la guardia. Durante el Foro Protegiendo el futuro: vacunación y salud, organizado por el Grupo Joly, el consejero de la Junta, Antonio Sanz, explicó que el sistema de control continuará reforzándose en las próximas semanas.
En concreto, durante marzo y abril se desplegarán 38 trampas centinela en los municipios considerados más vulnerables, con revisiones quincenales que pasarán a ser semanales a partir de mayo. Para entonces, la red de vigilancia alcanzará las 120 trampas distribuidas por toda Andalucía, lo que permitirá un seguimiento mucho más preciso de la evolución de las poblaciones de mosquitos.
Pero el control no se limita a la captura de insectos. La Consejería ya ha trasladado a todos los ayuntamientos el nivel de riesgo de cada municipio, una herramienta clave para anticiparse a posibles escenarios. Además, los agentes de Salud Pública se encuentran desplegados por el territorio para asesorar a las administraciones locales en la elaboración de planes de control de plagas.
Un mapa de riesgo en evolución
La situación actual refleja un mapa desigual. En total, 117 municipios andaluces se encuentran en nivel alto de riesgo, 302 en nivel medio y 366 en nivel bajo. Llama la atención que este año hay 13 municipios más en nivel alto que en el anterior, una variación que responde a la detección previa de circulación del virus en esas zonas.
Este dato pone de relieve una realidad que preocupa a los expertos: el virus del Nilo Occidental no es una amenaza puntual, sino un fenómeno recurrente que puede reaparecer cada temporada si se dan las condiciones adecuadas. Las altas temperaturas, la presencia de agua estancada y la actividad del mosquito vector son factores que, combinados, pueden favorecer su propagación.
Prevención, la clave en los próximos meses
Aunque las autoridades insisten en que no hay motivos para la alarma en estos momentos, sí subrayan la importancia de la prevención. La colaboración ciudadana será fundamental para evitar la proliferación de mosquitos, especialmente en entornos urbanos y periurbanos donde pueden encontrar fácilmente lugares para reproducirse.
Pequeños gestos, como evitar acumulaciones de agua en macetas, limpiar canalones o mantener en buen estado piscinas y depósitos, pueden marcar la diferencia. A nivel institucional, los ayuntamientos deberán intensificar las labores de fumigación y control en zonas sensibles como parques, riberas y humedales.
Una amenaza silenciosa, pero controlada
El aumento de mosquitos en Sevilla es, en gran medida, un fenómeno natural ligado al cambio de estación. Sin embargo, el recuerdo de episodios pasados mantiene en alerta a las autoridades y a la población. La diferencia, este año, es que el sistema de vigilancia está más preparado y coordinado que nunca.
Por ahora, el virus del Nilo Occidental no circula en Andalucía, pero la temporada apenas comienza. En los próximos meses, la evolución de las temperaturas y la eficacia de las medidas preventivas serán determinantes para evitar que este visitante estacional pase de ser una molestia a un problema de salud pública.
Mientras tanto, Sevilla se adentra en la primavera con una mezcla de normalidad y prudencia, sabiendo que, en la batalla contra los mosquitos, la anticipación es siempre la mejor defensa.
