La importancia de la información en la prevención de alergias
En el marco del Día Mundial de la Alergia, que se conmemora el 8 de julio, la Junta de Andalucía ha querido recordar la relevancia de la información sobre los ingredientes y compuestos presentes en alimentos y productos de uso cotidiano. La Dirección General de Consumo, dependiente de la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias, ha enfatizado que tanto los productos envasados como aquellos que se ofrecen en restaurantes, bares o se comercializan a granel deben proporcionar información clara y accesible sobre la presencia de sustancias que podrían desencadenar reacciones alérgicas o intolerancias alimentarias.
La intención detrás de esta iniciativa es garantizar la seguridad de los consumidores y ofrecerles un acceso a información transparente. Las reacciones alérgicas pueden variar en gravedad, desde síntomas leves como estornudos y picazón, hasta situaciones potencialmente mortales como la anafilaxia, que demanda atención médica inmediata. Por tanto, es fundamental que quienes padecen alergias tengan a su disposición la información necesaria para tomar decisiones informadas sobre los productos que consumen.
Normativas vigentes para la seguridad alimentaria
La normativa que rige la información sobre alérgenos alimentarios es el Reglamento (UE) nº 1169/2011. Este establece la obligación de que los alérgenos estén claramente indicados en la lista de ingredientes de los productos envasados. Los alérgenos deben destacarse visualmente mediante diferentes recursos tipográficos, como el uso de mayúsculas o colores, para que sean fácilmente identificables por los consumidores. En el caso de productos que no presenten lista de ingredientes, se debe incluir una mención directa que indique los alérgenos presentes.
El reglamento especifica un Anexo II que detalla 14 alérgenos de declaración obligatoria, que incluyen cereales con gluten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes y otros. Sin embargo, es importante señalar que pueden existir otros alimentos que también causen reacciones alérgicas, aunque no figuren en esta lista. Por esta razón, la Junta de Andalucía insta a los consumidores a revisar detenidamente las etiquetas de los productos que adquieran.
Regulación de productos cosméticos y otros artículos de uso cotidiano
La obligación de informar sobre alérgenos no se limita únicamente a los alimentos envasados. En el caso de los productos no envasados, como los ofrecidos en restaurantes o mercados, también se requiere que los establecimientos informen sobre los alérgenos presentes, conforme al Real Decreto 126/2015. Esto se puede realizar mediante menús, cartas o de forma verbal, siempre con un soporte que garantice la veracidad de la información.
En el ámbito de los cosméticos, el Reglamento (CE) nº 1223/2009 establece la obligación de declarar ciertas sustancias alergénicas cuando superen determinados umbrales. Los fabricantes deben incluir advertencias de uso en sus productos para proteger a las personas sensibles, previniendo así reacciones adversas como la dermatitis alérgica.
Por otro lado, en productos como la bisutería y textiles, aunque no siempre existe una obligación de etiquetado sobre alérgenos, se aplican restricciones sobre ingredientes químicos que pueden desencadenar reacciones alérgicas. Un ejemplo es el níquel, que está regulado debido a su capacidad para causar dermatitis de contacto. Se controlan los niveles de metales como el cadmio y el plomo, prohibiendo su comercialización si exceden los límites establecidos por la normativa.
