Reincidencia en el quebrantamiento de la orden de alejamiento
El subinspector de la Policía Local de Granada enfrenta un nuevo juicio este lunes tras ser condenado previamente a dos años y ocho meses de prisión por violencia física y psíquica habitual contra su expareja. Esta vez, el agente es acusado de haber quebrantado en múltiples ocasiones la orden de alejamiento impuesta por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer, que incluía un dispositivo telemático para su control.
El juicio se llevará a cabo a puerta cerrada en el Juzgado de lo Penal 4 de Granada. Las acusaciones provienen tanto de la Fiscalía como de la acusación particular, que es ejercida por la propia víctima. Se argumenta que el acusado manipuló la pulsera telemática en diversas ocasiones, lo que generó inquietud y malestar en la víctima. Este nuevo procedimiento judicial también abordará algunas de las denuncias relacionadas con la manipulación del dispositivo que se investigan en una causa separada.
Argumentos de la defensa y la acusación
El subinspector ha justificado las interrupciones en el funcionamiento de la pulsera telemática argumentando que estas se produjeron en momentos donde el dispositivo fue sumergido en la playa, durante actividades de barranquismo, o debido a la falta de cobertura. Sin embargo, tanto la Fiscalía como la acusación particular sostienen que estas acciones son deliberadas y tienen la intención de causar angustia a la víctima.
El daño psicológico que ha sufrido la expareja del subinspector se ha convertido en un aspecto central del caso. Los pitidos del dispositivo no solo indican una posible violación de la orden de alejamiento, sino que también evocan recuerdos de situaciones de estrés y ansiedad para la víctima. La Fiscalía ha solicitado que se imponga una multa de 5.400 euros al acusado, además de una indemnización de 3.000 euros por daño moral. Por su parte, la acusación particular pide la máxima pena posible, que incluye una multa de 7.200 euros y 6.000 euros de indemnización, argumentando que el subinspector, dada su formación profesional y técnica, es plenamente consciente de sus acciones.
Desenlace judicial y apelaciones pendientes
El pasado diciembre, el Juzgado de lo Penal 5 de Granada había dictado sentencia condenatoria contra el subinspector por un delito de violencia física y psíquica habitual, así como por menoscabo psíquico hacia su expareja. Esta decisión ha sido objeto de recurso ante la Audiencia Provincial de Granada, tanto por parte de la defensa del acusado, que solicita su absolución, como por la Fiscalía y la acusación particular, que piden un aumento en la pena impuesta. El tribunal aún no ha fijado fecha para revisar el recurso, lo que mantiene en un limbo jurídico a todas las partes involucradas.
La gravedad de las acusaciones y el contexto judicial en el que se desenvuelven estos casos reflejan no solo la complejidad de la violencia de género, sino también la importancia de la respuesta del sistema judicial ante situaciones que afectan la seguridad y el bienestar de las víctimas.
