Una barcaza andalusí del siglo XI hallada en el centro de Sevilla

Un hallazgo histórico en el corazón de Sevilla

En el año 1981, Sevilla se convirtió en el escenario de un descubrimiento arqueológico que marcaría un hito en la historia de la navegación andalusí. Durante las obras de construcción del Metro, en la Plaza Nueva, se encontraron los restos de una barcaza andalusí del siglo XI, una embarcación que revelaría importantes aspectos sobre la vida y las tradiciones de la época. Este pecio, de aproximadamente siete metros de longitud, fue hallado a unos once metros de profundidad, junto a un ancla de forma cruciforme que se encontraba en un nivel arqueológico aún más profundo.

Las piezas encontradas han sido objeto de estudio y conservación desde su descubrimiento. Durante décadas, los restos del pecio fueron custodiados en el Museo Arqueológico de Sevilla, hasta que en 2020 se trasladaron al Centro Logístico de Patrimonio Cultural de Andalucía debido a la rehabilitación del museo. La investigadora Marta del Mastro Ochoa, junto a un equipo multidisciplinario, está llevando a cabo un análisis exhaustivo de estos vestigios a través de técnicas avanzadas como la fotogrametría y el modelaje en 3D, en un proyecto financiado por el Institute of Nautical Archaeology de la Universidad de Texas.

La importancia de la barcaza andalusí

La consejera de Cultura y Deporte de Andalucía, Patricia del Pozo, ha destacado la relevancia de este hallazgo, subrayando que se trata de los únicos restos de un pecio andalusí del siglo XI encontrados en todo el registro arqueológico europeo. Este descubrimiento no solo proporciona una ventana al pasado, sino que también plantea oportunidades para desarrollar estrategias innovadoras que promuevan la protección y difusión de este patrimonio entre la población andaluza.

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El proceso de rescate de la barcaza fue una tarea ardua y complicada. Los expertos del museo tuvieron que trabajar contra reloj para documentar y extraer los restos antes de que continuaran las obras. A pesar de las dificultades, lograron recuperar alrededor de 400 fragmentos, que representan aproximadamente el 30% de la embarcación original. Entre los fragmentos recuperados se encuentran cuadernas, remos y clavazones, los cuales están siendo estudiados para ofrecer más información sobre su construcción y uso.

Un legado para el futuro

La investigación actual sobre la barcaza no solo busca entender su estructura, sino que también examina el contexto social en el que fue construida. Según los expertos, esta embarcación fue fabricada localmente por carpinteros de ribera y no contaba con vela, sugiriendo que era impulsada manualmente. La barcaza se utilizaba para transportar suministros hacia naves más grandes en el Guadalquivir, lo que la convierte en un elemento clave para comprender la dinámica comercial de la época.

La investigadora Marta del Mastro Ochoa ha enfatizado que el hallazgo de la barcaza es un prodigio de la arqueología sevillana, dado que representa la única embarcación de período andalusí conocida en la península ibérica. Este descubrimiento no solo enriquece la colección del Museo Arqueológico de Sevilla, que cuenta con más de 700.000 piezas, sino que también contribuye al conocimiento sobre la navegación y el trazado fluvial de la ciudad en la antigüedad y la Edad Media. La barcaza de la Plaza Nueva es, sin duda, un regalo invaluable que seguirá brindando información crucial para futuras generaciones.