El sindicato denuncia que el centro cuenta con solo dos facultativos para alrededor de 450 internos y advierte del impacto que la falta de atención sanitaria tiene sobre la salud mental y la seguridad del personal penitenciario
La situación sanitaria en el Centro Penitenciario de Málaga II vuelve a situarse en el centro de las reivindicaciones sindicales. Coincidiendo con el Día Mundial de la Salud Mental, ACAIP-UGT ha denunciado que la prisión trabaja actualmente con un déficit de médicos que sitúa en torno al 50%, una carencia que, según la organización, resulta especialmente preocupante por la elevada presencia de patologías psiquiátricas entre la población reclusa.
El sindicato señala que el centro dispone de solo dos facultativos para atender a alrededor de 450 internos, en un entorno en el que las necesidades médicas no se limitan a consultas puntuales. Enfermedades crónicas, tratamientos farmacológicos y trastornos de salud mental requieren, según ACAIP-UGT, un seguimiento continuado difícil de garantizar con la plantilla actual.
La organización sindical enmarca además la situación de Málaga II dentro de un problema más amplio de la sanidad penitenciaria española. Según los datos que maneja, más del 30% de los internos en España padece algún tipo de patología mental o recibe tratamiento psicofarmacológico.
La salud mental, uno de los principales retos dentro de prisión
El sindicato pone el foco en las particularidades del medio penitenciario, donde la privación de libertad, la separación del entorno familiar y la incertidumbre pueden actuar como factores de fuerte impacto psicológico.
ACAIP-UGT advierte de que estas circunstancias pueden agravar problemas previos o contribuir a la aparición de cuadros depresivos, trastornos de adaptación y otras descompensaciones psiquiátricas.
En este contexto, la falta de personal médico puede dificultar la detección temprana de determinados problemas y retrasar el seguimiento de internos que necesitan atención continuada.
El sindicato sostiene que algunas crisis de salud mental terminan manifestándose mediante alteraciones graves de conducta, episodios de agresividad, intentos autolesivos o incidentes dentro de los módulos.
Los funcionarios, en primera línea ante las crisis
La situación no afecta únicamente a los internos.
ACAIP-UGT considera que la insuficiencia de recursos sanitarios repercute directamente sobre la seguridad de quienes trabajan en el centro penitenciario.
Los funcionarios pueden verse obligados a intervenir ante crisis psiquiátricas, conductas autolesivas o episodios de agresividad pese a no contar con formación clínica especializada ni con los medios propios de una unidad psiquiátrica.
La organización insiste en que esta situación incrementa la presión sobre el personal penitenciario y puede convertir problemas médicos en incidentes de seguridad que terminan gestionándose desde los propios módulos.
Dos médicos para una población de unos 450 internos
La cifra que concentra buena parte de la denuncia sindical es la disponibilidad de únicamente dos facultativos para una población penitenciaria cercana a las 450 personas.
ACAIP-UGT considera que esta dotación resulta insuficiente para mantener una atención adecuada en un centro de estas características.
La asistencia sanitaria en prisión incluye tanto el seguimiento de enfermedades comunes como la atención de patologías crónicas, urgencias y tratamientos que requieren supervisión periódica.
A ello se suma, según denuncia el sindicato, el peso creciente de los problemas relacionados con la salud mental.
La falta de médicos puede dificultar la valoración temprana de síntomas, la adaptación de tratamientos y la respuesta rápida ante situaciones que requieren intervención sanitaria.
El sindicato reclama más recursos especializados
ACAIP-UGT recuerda que existen programas destinados específicamente a internos con problemas de salud mental, como el Programa de Atención Integral al Enfermo Mental, conocido como PAIEM.
Sin embargo, considera que estas iniciativas no son suficientes para cubrir las necesidades existentes si no van acompañadas de personal sanitario y recursos especializados.
El sindicato insiste en que las prisiones ordinarias no deben convertirse en centros psiquiátricos de hecho.
Según la organización, el sistema penitenciario español dispone únicamente de dos hospitales psiquiátricos penitenciarios, mientras que una parte importante de los internos con problemas de salud mental permanece en centros ordinarios.
Esto obliga a que numerosos casos sean atendidos en módulos y enfermerías que, según ACAIP-UGT, no cuentan siempre con los recursos humanos necesarios.
Una reclamación pendiente desde hace más de dos décadas
La organización sindical vuelve también a reclamar la transferencia de la sanidad penitenciaria a las comunidades autónomas.
ACAIP-UGT recuerda que la Disposición Adicional Sexta de la Ley 16/2003, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud, contemplaba este proceso, que el sindicato considera pendiente de cumplimiento desde hace más de veinte años.
La organización entiende que integrar plenamente la atención sanitaria penitenciaria dentro de los sistemas autonómicos de salud permitiría mejorar la coordinación asistencial y facilitar el acceso a profesionales especializados.
La falta de avances en este ámbito constituye desde hace años una de las principales reivindicaciones de los representantes de los trabajadores penitenciarios.
Salud y seguridad, dos problemas conectados
La denuncia de ACAIP-UGT plantea la salud mental y la seguridad penitenciaria como dos cuestiones estrechamente relacionadas.
Una crisis psiquiátrica que no recibe atención suficiente puede acabar generando situaciones de riesgo tanto para el propio interno como para otras personas que se encuentren en el centro.
Por ello, el sindicato considera que reforzar los servicios sanitarios no debe entenderse únicamente como una cuestión asistencial, sino también como una medida preventiva.
La capacidad para detectar a tiempo una descompensación, realizar un seguimiento adecuado o adaptar correctamente un tratamiento puede evitar que determinados problemas terminen derivando en situaciones más graves.
Una respuesta que ACAIP-UGT considera urgente
El sindicato reclama una solución inmediata a la falta de médicos en Málaga II y un refuerzo de los recursos destinados específicamente a salud mental.
También pide medios suficientes para que los trabajadores penitenciarios no tengan que asumir las consecuencias de situaciones que, en su opinión, deberían recibir una respuesta principalmente sanitaria.
Con solo dos facultativos para unos 450 internos, ACAIP-UGT considera que el centro necesita una dotación acorde con las necesidades reales de su población.
La organización insiste en que la salud mental no puede seguir ocupando un lugar secundario dentro de la política penitenciaria y reclama medidas que permitan mejorar simultáneamente la atención a los internos y las condiciones de seguridad de quienes trabajan diariamente en el establecimiento.
