La Junta establece normas para el guarda jurado de caza y mejora la vigilancia en espacios cinegéticos

Regulación del Guarda Jurado de Caza en Andalucía

La Junta de Andalucía ha dado un paso significativo en la regulación de la caza al aprobar una nueva orden que regula la figura del guarda jurado de caza en la comunidad autónoma. Esta medida, publicada en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA), tiene como objetivo principal reforzar la vigilancia en los espacios cinegéticos, mejorar la gestión sostenible de los recursos naturales y otorgar mayor seguridad jurídica a los profesionales y titulares de los aprovechamientos cinegéticos. La orden es una respuesta a la necesidad de un marco normativo más claro que integre las competencias de los guardas rurales especializados en caza y los guardas de coto de caza, creando así un sistema homogéneo que facilite el ejercicio de esta actividad en Andalucía.

La figura del guarda jurado de caza se establece por primera vez en el contexto de la simplificación administrativa, permitiendo a los profesionales de la caza operar bajo una normativa que clarifica los requisitos y competencias necesarias. Para acceder a esta nueva acreditación, los interesados deben ser mayores de edad, contar con la habilitación como guarda rural y haber superado un curso de formación específica en materia cinegética adaptado a la realidad de la comunidad. Esta formación no solo incluye temas de normativa cinegética, sino también aspectos relacionados con la conservación de la biodiversidad y la prevención de incendios forestales, lo que refleja un enfoque integral hacia la gestión de los recursos naturales.

Funciones y Responsabilidades del Guarda Jurado de Caza

Los guardas jurados de caza desempeñan un papel crucial en la vigilancia de las actividades cinegéticas, asegurando el cumplimiento de la normativa vigente y colaborando con la administración en la protección de los recursos naturales. Entre sus responsabilidades se encuentran la prevención de infracciones, la supervisión de las capturas durante las jornadas de caza, así como la participación en censos y controles poblacionales de diversas especies. Esta labor es fundamental no solo para el control y la gestión de las poblaciones de fauna silvestre, sino también para la conservación de los hábitats, que son esenciales para el equilibrio ecológico de la región.

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Además, los guardas jurados de caza tienen la capacidad de participar en actividades de control de depredadores, siempre que cuenten con la acreditación específica requerida. También están facultados para realizar el precintado de piezas de caza y recoger muestras biológicas, lo que contribuye al seguimiento sanitario y poblacional de las especies. Su implicación en la detección de enfermedades o envenenamientos en la fauna silvestre resalta la importancia de su papel en la conservación de la biodiversidad y la salud pública.

Transición y Formación Continua

La nueva orden también contempla una disposición transitoria para los guardas de coto de caza ya habilitados, permitiéndoles continuar en el ejercicio de sus funciones hasta la finalización de su vida laboral. Este grupo deberá cumplir con los requisitos de renovación de credenciales a través de cursos de reciclaje, asegurando que todos los profesionales en activo mantengan sus competencias actualizadas. Este enfoque no solo beneficia a los guardas, sino que también fortalece la vigilancia y gestión sostenible de los espacios cinegéticos en Andalucía.

Por último, es relevante destacar que los guardas jurados de caza no solo tienen un rol en la regulación de la caza, sino que también actúan en coordinación con los agentes medioambientales y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Esta colaboración es clave para fortalecer la vigilancia y protección de los espacios naturales, asegurando que las prácticas cinegéticas se realicen de manera responsable y sostenible en el contexto de un entorno cada vez más desafiante.