Restauración de la Imagen de San Roque en Huelva
La Diputación de Huelva ha dado a conocer el resultado de los trabajos de restauración de la imagen de San Roque, una de las piezas más antiguas y significativas del patrimonio histórico-artístico de la provincia. Este evento tuvo lugar en el Salón de Plenos, donde el presidente de la Diputación, David Toscano, estuvo acompañado por diversas autoridades, incluyendo al delegado diocesano para el Patrimonio Cultural del Obispado de Huelva, Juan Bautista, y la restauradora responsable del proceso, Rocío Calvo.
La imagen de San Roque, que data de finales del siglo XVI y es atribuida al escultor Juan Bautista Vázquez el Viejo, ha sido objeto de una intervención integral de cinco meses. Este trabajo tuvo como objetivo recuperar los elementos originales de su policromía y garantizar su conservación a largo plazo. La supervisión del Servicio de Patrimonio de la Diputación fue fundamental en este proceso, asegurando que cada paso se realizara con el máximo rigor y respeto hacia esta pieza histórica.
La Historia de San Roque en Huelva
Toscano destacó la importancia de la imagen, señalando que es más que una simple obra de arte; representa una parte crucial de la historia y la devoción de Huelva. Ya en el siglo XVI, existía una ermita dedicada a San Roque en la zona de la Vega Larga, que marcaba una de las entradas a la ciudad. Con el tiempo, esta imagen fue trasladada al retablo mayor de la iglesia de La Merced y, aunque su devoción ha disminuido, la imagen sigue siendo un símbolo de la historia local.
El presidente también subrayó que la talla ha estado vinculada a la Diputación desde hace más de ciento cincuenta años, ya que aparece en el inventario de 1868 del edificio. Esta larga historia resalta la necesidad de llevar a cabo la restauración, dado el deterioro que había sufrido con el paso del tiempo. Toscano enfatizó que la intervención era esencial para conservar la memoria de Huelva para futuras generaciones.
Detalles de la Intervención y Resultados
Rocío Calvo, la restauradora a cargo de la intervención, explicó que este proyecto ha sido el más significativo de su carrera. Durante los cinco meses de trabajo, se realizaron estudios que revelaron la composición de la imagen, confirmando que está hecha de madera de pino. Además, se descubrió que la policromía original del siglo XVI había sido alterada en 1722, lo que llevó a que la imagen presentara tonalidades diferentes a las originales.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la gran cantidad de elementos metálicos que se encontraban en la talla, lo que había contribuido al deterioro de la madera. Se extrajeron más de un centenar de clavos, algunos de ellos de gran tamaño. La intervención también abordó importantes pérdidas y mutilaciones en la imagen, como partes del pan que el perro lleva en la boca y algunos dedos del pie. Para restaurar estas piezas, se utilizó madera de cedro, diferenciada de la original para facilitar futuras intervenciones.
Finalmente, la restauración no solo se centró en la limpieza y conservación de la imagen, sino que también permitió documentar una inscripción en la parte posterior, proporcionando información valiosa sobre su historia material. La imagen de San Roque, tras su restauración, regresará a la Catedral de Huelva, donde retomará su función en la vida religiosa de la comunidad.
