Andalucía produce hidrógeno utilizando bacterias y residuos de biodiésel

Innovación en la producción de hidrógeno a partir de residuos en Andalucía

Un avance sostenible en la biotecnología

Un equipo de investigadores de la Universidad de Cádiz (UCA) ha logrado un importante avance en la producción de hidrógeno mediante un proceso biotecnológico que utiliza subproductos de la industria del biodiésel. La investigación, liderada por el grupo de Biotecnología Molecular del área de Bioquímica y Biología Molecular, se centra en transformar el glicerol, un desecho generado en grandes cantidades durante la fabricación de biodiésel, en ácido málico y, posteriormente, en hidrógeno. Este enfoque no solo se alinea con los principios de la economía circular, sino que también ofrece una alternativa sostenible a los combustibles fósiles.

Los investigadores emplearon dos tipos de microorganismos en su proceso. El primero, una cepa modificada de la bacteria Escherichia coli, fue diseñado específicamente para convertir glicerol en ácido málico. A través de un proceso denominado fermentación oscura, que no requiere luz, la E. coli transformó de manera eficiente el glicerol en este compuesto químico, alcanzando concentraciones cercanas a 11 gramos por litro en tan solo 24 horas. Este notable resultado marca un nuevo récord en la producción de ácido málico en bacterias utilizando glicerol como fuente de carbono.

Un sistema eficiente y de bajo impacto ambiental

En la segunda fase del proceso, el ácido málico obtenido se utilizó como sustrato para la bacteria Rhodobacter capsulatus, que produce hidrógeno mediante fotofermentación. Este proceso utiliza la energía de la luz para llevar a cabo las reacciones necesarias para generar hidrógeno. La combinación de estos dos microorganismos permite que en una misma instalación se produzca biodiésel, mientras que los residuos generados, específicamente el glicerol crudo, se transformen en una fuente de energía limpia.

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Una de las innovaciones más significativas de este estudio es que no es necesario purificar el ácido málico antes de la segunda etapa, lo que simplifica el proceso y reduce costes, facilitando así su aplicación industrial. Esto representa un avance considerable en la eficiencia del sistema, que se complementa con el uso de microbiorreactores de última generación. Estos dispositivos permiten un control preciso de las condiciones del proceso, optimizando así la producción de hidrógeno.

Desafíos y perspectivas futuras

El hidrógeno es considerado uno de los combustibles más prometedores en la transición energética, ya que su uso no genera emisiones de dióxido de carbono. Sin embargo, la mayoría del hidrógeno producido actualmente proviene de combustibles fósiles, lo que resalta la necesidad de desarrollar métodos sostenibles para su obtención. La investigación llevada a cabo por el equipo de la UCA no solo aborda esta problemática, sino que también contribuye a la valorización de un residuo abundante en la industria del biodiésel.

Con más de 50 millones de toneladas de glicerol generadas anualmente, la acumulación de este residuo representa un desafío para la sostenibilidad del sector. Aunque el estudio aún se encuentra en fases de investigación para optimizar el rendimiento y evaluar la viabilidad a gran escala, ofrece una perspectiva alentadora para futuros modelos de producción de energía. Además, el equipo también explora la revalorización de otros residuos, como el bagazo de cerveza, lo que podría ampliar aún más las aplicaciones de esta tecnología en la producción de hidrógeno y otras fuentes de energía limpia.