El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), a través de su Centro de Arqueología Subacuática (CAS), ha culminado una intervención arqueológica en el pecio de Cabopino, ubicado frente a la costa de Marbella, en Málaga. Este hallazgo ha aportado nuevas evidencias que apuntan a la identificación del barco hundido como la embarcación italiana ‘Garigliano’, que se hundió en 1887 a causa de un temporal. Durante esta campaña, que se extendió por un periodo de quince días, se han documentado 34 metros de restos arqueológicos visibles, lo que ha permitido a los investigadores profundizar en el conocimiento de esta nave que surcaba las aguas del Mediterráneo.
La consejera de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte, Patricia del Pozo, ha destacado la importancia de la labor del equipo científico, enfatizando que su trabajo contribuye a enriquecer el conocimiento del pasado común de la región. La intervención no solo se limita a la identificación del pecio, sino que busca también entender más sobre las condiciones y circunstancias que rodearon el naufragio de esta embarcación, que se encontraba en una travesía desde Marsella hacia Buenos Aires en el momento de su hundimiento.
Investigaciones en el pecio
Las investigaciones realizadas en el pecio han revelado detalles significativos sobre la estructura y el estado del barco. Se ha confirmado que el ‘Garigliano’ era un buque mercante diseñado para el transporte transoceánico, con una longitud aproximada de 45 metros. El estudio de la disposición del naufragio sugiere que la proa del barco quedó orientada hacia la playa, con una notable inclinación hacia el lado babor. Esta inclinación podría haberse debido a la pérdida de estabilidad a causa del peso de la carga, lo que llevó a que ambas bandas del barco se abrieran y cayeran hacia el exterior.
Como parte de la intervención, se llevaron a cabo dos sondeos arqueológicos en diferentes áreas del barco. Uno de estos sondeos se realizó en la zona de proa, específicamente en el área de la carlinga del trinquete, mientras que el otro se centró en la parte central de la embarcación, junto a uno de los mamparos conservados. Estos estudios buscan obtener información sobre la compartimentación interna del barco y su relación con los espacios destinados a la carga.
Hallazgos significativos y análisis de carga
La campaña arqueológica ha permitido identificar un total de cuatro producciones distintas de baldosas entre el cargamento que transportaba el ‘Garigliano’. Tres de estas producciones están asociadas a fabricantes reconocidos del sur de Francia, como Pierre Lançon, Roux B. Martin y A. Remuzat, quienes operaban en importantes centros de producción durante el siglo XIX. Además, se ha documentado la fabricación de tejas por Pierre Sacoman en Saint-Henri de Marsella, lo que proporciona pistas sobre la procedencia de parte de los materiales transportados por la embarcación.
Un hallazgo de particular interés ha sido la localización de 26 barriles, que podrían albergar cemento romano, una mercancía que, según la documentación histórica, formaba parte de la carga del ‘Garigliano’. Se han tomado muestras de algunos de estos barriles para determinar su contenido, así como de otros elementos de la embarcación, como la madera y el forro de cobre del casco, con el fin de identificar las especies utilizadas en su construcción y llevar a cabo un análisis tecnológico del buque.
La intervención no solo se ha centrado en la excavación y el análisis de los restos, sino que también se ha acompañado de un exhaustivo programa de documentación gráfica y audiovisual. Se han realizado tomas en 360 grados que permiten registrar el yacimiento de manera inmersiva, así como un trabajo fotogramétrico destinado a generar un modelo tridimensional preciso del pecio y las áreas intervenidas. Este enfoque multidisciplinario no solo documenta el hallazgo, sino que también sienta las bases para futuras investigaciones que profundicen en el estudio de este importante patrimonio subacuático.
