El retrato ecuestre del rey niño Carlos II se exhibirá en el Prado en la muestra dedicada a Mariana de Austria

El retrato ecuestre de Carlos II se prepara para brillar en el Prado

El retrato ecuestre del niño rey Carlos II, una obra emblemática de la colección del Museo de Cádiz, se alista para viajar a Madrid como parte de una importante exposición en el Museo del Prado. Esta muestra, que abrirá sus puertas el 1 de diciembre de 2026, se centrará en la figura de la reina Mariana de Austria, madre de Carlos II y una figura clave en el fomento de las artes durante su tiempo. La exposición será la primera de este tipo dedicada a una mujer en la historia de la pinacoteca nacional y estará disponible durante cuatro meses, hasta el 28 de marzo de 2027.

El óleo, que mide 207 x 147 centímetros, se encuentra actualmente en un proceso de restauración en las instalaciones del Museo de Cádiz, financiado por el propio Museo del Prado. La restauración, iniciada en abril y programada para concluir a principios de noviembre, busca devolver al retrato su esplendor original, tras haber sido objeto de diversas intervenciones a lo largo de su historia.

Un cuadro con historia y controversia

La consejera de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte, Patricia del Pozo, ha destacado la singularidad del retrato, señalando que recientemente ha sido objeto de una nueva atribución. Inicialmente, se creía que la obra era del pintor barroco Juan Carreño de Miranda, conocido por su cercanía a la corte de Carlos II. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que el autor real pertenece al círculo de Sebastián de Herrera Barnuevo, quien formó parte de la tradición pictórica granadina.

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La obra fue donada en el siglo XIX por Alejandrina Gessler de Lacroix, una destacada figura del arte andaluz, también conocida como ‘Madame Anselma’. Gessler no solo fue pintora, sino también coleccionista y escritora, que contribuyó a la Academia de Bellas Artes de Cádiz con diversas obras. Entre sus donaciones, se encuentra este retrato ecuestre de Carlos II y otros importantes cuadros de su colección personal.

El retrato muestra al joven rey, de aproximadamente ocho o nueve años, montando una jaca castaña, vestido con un elaborado atuendo que incluye un sombrero de fieltro negro adornado con plumas blancas. Este tipo de representación no solo busca realzar la figura del rey, sino que también forma parte de la propaganda política de la Monarquía de los Austrias.

El proceso de restauración: un trabajo minucioso

El informe de restauración revela que el retrato ha sido objeto de múltiples intervenciones anteriores que, en muchos casos, han sido inapropiadas. Se han documentado repintes y una rotura en el lienzo que había sido disimulada de manera insatisfactoria. Los trabajos actuales están enfocados en la limpieza y tratamiento del lienzo, así como la eliminación de capas de barniz que han oscurecido la obra con el tiempo.

Los especialistas de la empresa Batea están realizando un trabajo exhaustivo que incluye la reintegración de áreas faltantes y la corrección de retoques mal ejecutados sobre el original. Además, han encontrado una intervención previa que había alterado la representación del cielo en la pintura, creando efectos que no estaban presentes en la obra original. Este proceso de restauración no solo busca devolver la obra a su estado original, sino también preservar su historia y la riqueza artística que representa.

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Este retrato ecuestre no solo es una pieza clave en la colección del Museo de Cádiz, sino que también simboliza la conexión entre la historia del arte y la política de una época, así como la relevancia de las mujeres en el mecenazgo artístico. La expectativa por su exhibición en el Museo del Prado es alta, y su restauración promete revelar una vez más la majestuosidad de un período crucial en la historia de España.