Investigación en Andalucía utiliza IA para optimizar sabor y aroma de la fresa ante el cambio climático

Investigación andaluza en fresa y cambio climático

La Universidad de Málaga, en colaboración con el Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea ‘La Mayora’, ha emprendido un ambicioso proyecto de investigación que busca mejorar el sabor y el aroma de la fresa en el contexto del cambio climático. Esta iniciativa, financiada por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación, se centra en identificar los factores genéticos y ambientales que influyen en la calidad del fruto, lo que permitirá el desarrollo de nuevas variedades más resistentes y de menor coste.

El estudio se ha llevado a cabo en cinco países europeos: Noruega, Francia, Italia, Polonia y Alemania. A través de un enfoque multidisciplinario, los investigadores han analizado cómo el entorno, junto con la genética del cultivo, afecta el desarrollo del fruto. El trabajo, titulado ‘Cultivar-by-environment interactions shape strawberry fruit quality: A multi-omics approach across European climates’, ha sido publicado en la revista Food Chemistry, donde se concluye que las condiciones climáticas y el método de producción son determinantes en la maduración y calidad de la fresa.

Interacción entre clima y calidad de la fresa

Los resultados del estudio revelan que las altas temperaturas pueden acelerar la maduración de las fresas, lo que a su vez incrementa su acidez. Por otro lado, climas más suaves favorecen la acumulación de azúcares y compuestos aromáticos, mejorando así el sabor del fruto. Además, el entorno de cultivo puede modificar hasta el 30% del perfil metabolómico de la fresa, mientras que la interacción entre genética y entorno impacta en un 18% en este aspecto. En contraposición, la fecha de cosecha tiene un efecto mínimo en la variabilidad del sabor, cifrado en menos del 5%.

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El equipo investigador analizó cuatro variedades de fresas: Clery, Frida, Gariguette y Sonata, cultivadas en diferentes condiciones. Este análisis incluyó tanto cultivos en campo abierto en Noruega, Alemania y Polonia, como en túneles de polietileno en Italia y Francia. Para llevar a cabo esta investigación, se emplearon técnicas avanzadas que permiten medir grandes volúmenes de información biológica. José G. Vallarino, investigador del IHSM La Mayora, destaca que la combinación de estos métodos ha permitido predecir el comportamiento del fruto en diferentes escenarios climáticos.

Desarrollo de variedades resistentes y sostenibles

La complejidad genética de la fresa, que es una especie octoploide, presenta un reto adicional en su estudio y mejora. Para gestionar la enorme cantidad de datos generados por los análisis, los investigadores utilizaron la prueba PERMANOVA, una técnica estadística que permite identificar diferencias significativas entre grupos de muestras considerando múltiples variables. Patricia Pacheco, investigadora de la Universidad de Málaga, explica que el volumen de datos es masivo y que las tecnologías avanzadas han facilitado el proceso.

Entre los compuestos clave identificados se encuentran la sacarosa, el linalol y la γ-decalactona, que son responsables del aroma y el sabor de la fresa. Los investigadores enfatizan la necesidad de desarrollar variedades que combinen calidad sensorial, estabilidad y adaptación a distintos sistemas productivos. La mejora vegetal tradicional puede llevar entre 8 y 12 años; sin embargo, con las técnicas de selección asistida y edición de genomas, este plazo podría reducirse a solo 2-4 años, lo que significaría un ahorro significativo para los agricultores.

El equipo continúa su labor investigadora, centrándose en los compuestos volátiles del fruto, buscando mejorar no solo la apariencia visual de la fresa, sino también su calidad sensorial. El objetivo es ofrecer al consumidor fresas más aromáticas y adaptadas a los desafíos que impone el cambio climático. Este trabajo cuenta con el apoyo de la Consejería de Universidad y se encuentra alineado con los objetivos del programa de Investigación e Innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea.

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