
La cuarta etapa del recorrido por la obra de Luis Berges en la provincia, en el año de su centenario, se enfoca en Baños de la Encina, reconocido como uno de los pueblos más bellos de España. La Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Educación y Ciencia le encargó la restauración del Castillo de Burgalimar, que había sido utilizado como paso entre Castilla-La Mancha y Andalucía antes de Despeñaperros durante el siglo XVIII. Sin embargo, al llegar al municipio, el arquitecto se dio cuenta del estado de abandono en que se encontraban muchas de las portadas históricas de las viviendas, lo que lo llevó a dedicarse a recuperar su esplendor. Era 1971, y había mucho por hacer.
Un Proyecto Ambicioso
En febrero de 1972, Berges redactó su proyecto con un presupuesto de 500.000 pesetas. Las obras incluyeron la restauración de la fachada de la Casa Consistorial, donde se limpió la cal de sillería, se reorganizaron los huecos, se reemplazó el antepecho del balcón por uno de hierro forjado y se instaló un tejaroz. Además, se limpiaron y restauraron las fachadas de veintiocho edificios singulares y se pavimentó la Iglesia Parroquial.
La Restauración del Castillo de Burgalimar
En octubre de 1973, Luis Berges presentó el proyecto de restauración del Castillo de Burgalimar por un importe de 2.612.086,28 pesetas, que fue aprobado en abril de 1975 y finalizado en mayo de 1977. Durante este proceso, se excavaron las tierras que cubrían las plantas bajas de las catorce torres de la muralla. En el recinto, se encontraron restos que indicaban que el lugar había sido un cementerio local. Se completó la colocación de merlones y se restauraron algunos parapetos de las torres. Estas intervenciones se realizaron con tapial de un tono más claro que el material original, destacando así la obra restaurada.
Un Legado Duradero
Gran parte de la belleza que exhiben las fachadas históricas de las viviendas de Baños de la Encina se debe al trabajo de Luis Berges. “Inicialmente, tenía el encargo de restaurar el Castillo, que es el más antiguo de España y el segundo de Europa, pero hice mucho más y me alegra haberlo hecho. Creo que eso ha servido de impulso y ha mejorado notablemente el pueblo”, comentó el arquitecto. Limpió las portadas que estaban prácticamente perdidas, recuperando su esplendor original.